He aquí una reflexión producto de mi mente:
A medida que un organismo crece, su estructura también crece en complejidad. Algo así pasa con el ser humano. A medida que te haces mayor, tienes más responsabilidades, más peso sobre tus hombros. Más de uno ha deseado alguna vez volver a ser un niño libre de preocupaciones y que no da a penas importancia a cosas que por las que los adultos matarían. Pero por suerte o por desgracia, el tiempo pasa, cada día eres un poco menos joven o un poco más viejo como lo prefieras.
Ayer, fuimos niños juguetones y despreocupados; hoy, somos jóvenes estudiamos y trabajamos por un futuro; mañana, seremos adultos llenos de responsabilidades.
Moraleja: Carpe Diem.
Me encanta como escribes para lo joven que eres, no lo dejes.
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Tu hermana mayor, Lau.